La erradicación de la pobreza no podrá alcanzarse sin equidad y justicia para las mujeres
Ante la celebración en todo el mundo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la Alianza Castellano-Manchega Contra la Pobreza quiere recordar que la desigualdad de género y la discriminación de la mujer, además de poner rostro femenino a las cifras de la pobreza, constituyen un importante obstáculo para el desarrollo de los pueblos.
Hablar de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es hablar de mujeres. Según Naciones Unidas, el setenta por ciento de las personas pobres del planeta son mujeres y a ellas tan sólo pertenece el uno por ciento de la propiedad de la tierra. Las mujeres constituyen dos tercios de la población analfabeta a nivel global y enfrentan mayores dificultades a la hora de acceder a la escuela. Cada año más de quinientas mil mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo. La lucha contra el VIH/SIDA se vincula necesariamente con los problemas relacionados con la violencia contra las mujeres, la explotación sexual y el abuso, los derechos sexuales y la salud reproductiva. También son las mujeres quienes sufren con más dureza las consecuencias de la falta de acceso al agua potable. Podríamos añadir un largo etcétera a la lista, pero ya estos ejemplos se bastan para señalar la oportunidad histórica que la construcción de la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres ofrece a la hora de superar los problemas globales que actualmente enfrentamos. Desde luego, no es casual que Naciones Unidas hable del Día por los Derechos de la Mujer y a favor de la Paz Internacional.
La campaña POBREZA CERO reivindica además la necesidad de abordar cambios sistémicos para acabar con la pobreza, cambios que sin duda se relacionan con los derechos de las mujeres y a las cuestiones referidas a la igualdad de género, ya que las actuales políticas internacionales sustraen de oportunidades de vida, salud y otros derechos económicos a las mujeres:
Justicia Comercial para el empoderamiento social, económico, cultural y político de las mujeres: La justicia comercial debe garantizar el acceso de las mujeres a los derechos sobre la propiedad de la tierra, los derechos laborales y el acceso al trabajo decente, junto a la protección de sus actividades agrícolas, el mantenimiento de la seguridad alimentaria y la que se deriva del conocimiento tradicional y del entorno en el que éstas desarrollan su actividad, asegurando servicios públicos y poniendo en marcha políticas que garanticen que los beneficios del comercio se orienten a los objetivos de desarrollo.
La cancelación de la deuda para liberar de su carga a las mujeres pobres y sus familias: Mucha de la deuda de los países en desarrollo está siendo pagada por las mujeres pobres. Ellas proporcionan los cuidados de salud, educación, crianza de los niños y atención a los mayores, incluidos otros servicios, como parte de su trabajo no retribuido ni reconocido. La deuda debe ser cancelada y los recursos compartidos equitativamente con el fin de hacer frente a las necesidades de los pobres, especialmente las mujeres, encomendando al Estado la provisión de los servicios esenciales.
Más y Mejor Ayuda para financiar la erradicación de la feminización de la pobreza: La ayuda oficial al desarrollo proveniente de los países ricos deberá incrementarse hasta el 0,7% de la RNB. Para alcanzar el objetivo de erradicación de la pobreza, esta ayuda deberá priorizar el empoderamiento de las mujeres y la consecución de la igualdad de género.
De nuevo se hace necesario recordar la responsabilidad de los países ricos, de acuerdo con sus compromisos adquiridos en el marco de la Declaración del Milenio, a la hora de afrontar estas cuestiones con verdadera firmeza y voluntad política, cosa que hasta el momento no se está haciendo. Desde Castilla-La Mancha se continúa retrasando también la posibilidad real de contribuir al cumplimiento de las medidas consensuadas por todos los líderes mundiales en el año 2000, posibilidad que se materializa en la propuesta de Pacto Castellano-Manchego Contra la Pobreza. El aumento de la ayuda, el fomento del comercio con justicia o la educación para la igualdad son algunos de los aspectos contemplados en dicha propuesta. Esperamos que pronto esta iniciativa se convierta en realidad, sumándose así a los múltiples pactos políticos que se han venido firmando en todo el territorio español a nivel local, autonómico y estatal.
Coordinadora de ONGD de CLM,
Miembro de la Alianza Castellano-Manchega Contra la Pobreza
Ante la celebración en todo el mundo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la Alianza Castellano-Manchega Contra la Pobreza quiere recordar que la desigualdad de género y la discriminación de la mujer, además de poner rostro femenino a las cifras de la pobreza, constituyen un importante obstáculo para el desarrollo de los pueblos.
Hablar de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es hablar de mujeres. Según Naciones Unidas, el setenta por ciento de las personas pobres del planeta son mujeres y a ellas tan sólo pertenece el uno por ciento de la propiedad de la tierra. Las mujeres constituyen dos tercios de la población analfabeta a nivel global y enfrentan mayores dificultades a la hora de acceder a la escuela. Cada año más de quinientas mil mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo. La lucha contra el VIH/SIDA se vincula necesariamente con los problemas relacionados con la violencia contra las mujeres, la explotación sexual y el abuso, los derechos sexuales y la salud reproductiva. También son las mujeres quienes sufren con más dureza las consecuencias de la falta de acceso al agua potable. Podríamos añadir un largo etcétera a la lista, pero ya estos ejemplos se bastan para señalar la oportunidad histórica que la construcción de la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres ofrece a la hora de superar los problemas globales que actualmente enfrentamos. Desde luego, no es casual que Naciones Unidas hable del Día por los Derechos de la Mujer y a favor de la Paz Internacional.
La campaña POBREZA CERO reivindica además la necesidad de abordar cambios sistémicos para acabar con la pobreza, cambios que sin duda se relacionan con los derechos de las mujeres y a las cuestiones referidas a la igualdad de género, ya que las actuales políticas internacionales sustraen de oportunidades de vida, salud y otros derechos económicos a las mujeres:
Justicia Comercial para el empoderamiento social, económico, cultural y político de las mujeres: La justicia comercial debe garantizar el acceso de las mujeres a los derechos sobre la propiedad de la tierra, los derechos laborales y el acceso al trabajo decente, junto a la protección de sus actividades agrícolas, el mantenimiento de la seguridad alimentaria y la que se deriva del conocimiento tradicional y del entorno en el que éstas desarrollan su actividad, asegurando servicios públicos y poniendo en marcha políticas que garanticen que los beneficios del comercio se orienten a los objetivos de desarrollo.
La cancelación de la deuda para liberar de su carga a las mujeres pobres y sus familias: Mucha de la deuda de los países en desarrollo está siendo pagada por las mujeres pobres. Ellas proporcionan los cuidados de salud, educación, crianza de los niños y atención a los mayores, incluidos otros servicios, como parte de su trabajo no retribuido ni reconocido. La deuda debe ser cancelada y los recursos compartidos equitativamente con el fin de hacer frente a las necesidades de los pobres, especialmente las mujeres, encomendando al Estado la provisión de los servicios esenciales.
Más y Mejor Ayuda para financiar la erradicación de la feminización de la pobreza: La ayuda oficial al desarrollo proveniente de los países ricos deberá incrementarse hasta el 0,7% de la RNB. Para alcanzar el objetivo de erradicación de la pobreza, esta ayuda deberá priorizar el empoderamiento de las mujeres y la consecución de la igualdad de género.
De nuevo se hace necesario recordar la responsabilidad de los países ricos, de acuerdo con sus compromisos adquiridos en el marco de la Declaración del Milenio, a la hora de afrontar estas cuestiones con verdadera firmeza y voluntad política, cosa que hasta el momento no se está haciendo. Desde Castilla-La Mancha se continúa retrasando también la posibilidad real de contribuir al cumplimiento de las medidas consensuadas por todos los líderes mundiales en el año 2000, posibilidad que se materializa en la propuesta de Pacto Castellano-Manchego Contra la Pobreza. El aumento de la ayuda, el fomento del comercio con justicia o la educación para la igualdad son algunos de los aspectos contemplados en dicha propuesta. Esperamos que pronto esta iniciativa se convierta en realidad, sumándose así a los múltiples pactos políticos que se han venido firmando en todo el territorio español a nivel local, autonómico y estatal.
Coordinadora de ONGD de CLM,
Miembro de la Alianza Castellano-Manchega Contra la Pobreza
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